La Paz, de camino a Puno
enero 10, 2009
Del 14 al 16 de diciembre, por Isabel
Llegamos a la Paz desde Santa Cruz bastante aturdidos después de un viaje de 10 horas pasando frío en un bus casi casi como el Super Pullman. Eran las 8 de la mañana y estábamos deseando darnos un baño caliente.
Al bajar del autobús, me quedo estupefacta con el panorama. La ciudad es la belleza personificada en el caos urbanístico. Está a una altura de 3650m entre montañas y la vista de la ciudad desde casi cualquier calle, tanto las altas como las bajas es impresionante. Me han dicho que se parece, con sus diferencias, a Caracas, pero no he estado todavía, no podria asegurarlo.
Tras disfrutar de la vista llegamos al hotel que los chicos con los que íbamos han elegido y que está al lado de la plaza principal. Nos dan la habitación y Juana entra a ducharse. Bingo, la ducha está fría no, congelada. Me lo dice; nos miramos. Definitivamente ¡Hay que chindarse de Bolivia! Estábamos ya hartas de duchas frías.
Más tarde salimos a conocer la ciudad y a comer. Tras recorrer todos los restaurantes de la zona para ver cuál es el más barato, acabamos comiéndonos una triste hamburguesa que nos deja con ganas de más. Seguda decisión del día: tenemos que librarnos de estos brasileros que ponen cara de ajo a todo y no tienen presupuesto ni para una comida decente.
En la ciudad, cada rincón tenía una foto de National Geographic, era un paraíso para Juana, nuestra reportera.
Paseando por un mercado veo un puesto con frutas y me vienen a la mente los maravillosos zumos que me tomaba en Brasil cuando era pequeña, así que decido pedir uno. Todos alucinan y me dicen que me va a dar como mínimo una gastroenteritis de caballo. Lo pido igualmente. La chica me prepara con un agua color marrón un zumo de al menos un litro! Ahí me empieza a entrar el miedo; una cosa es un zumito y otra un litro de zumo con agua chunga. Me lo bebo igualmente. Juana se bebe otro. Por si las moscas nos enfermamos juntas. Me siento como una roca que puede con todo…
Empieza a hacer frío y decidimos hacer la primera compra del viaje en una tiendecilla; unos gorros de Alpaca con orejeras y un jersey de indias. Perfectos para subir a Machu Pichu!
Al día siguiente fuimos a visitar las ruinas de Tiahuanaco. Están como a una hora y media de la Paz más altas todavía que la ciudad. Cuando llegamos nos damos cuenta de que son unas ruinas tan auténticas que hay sólo 4 piedras y encima las tienen mal consevadas. Piedra 1, piedra 2 piedra 3, el guía repite la misma historia en cada una así que a la cuarta nos entran ganas de…chindarnos de nuevo! Es increíble la de veces que utilizamos esa expresión en el tiempo que estuvimos allí.
A la vuelta de las ruinas decidimos que nos vamos a Puno a ver el Lago Titicaca y decimos adiós a Bolivia. El autobús nos deja en un barrio al lado de la Paz llamado “El Alto” que no tenía desperdicio. Allí contratamos un autobús que nos llevará a Copacabana (Lago Titicaca desde el lado Boliviano) y tarda 4 horas. Después de 2 horras de espera, llega por fin el autobús. Nos subimos. Me ha tocado ventana ¡bien así veo el paisaje! Me siento y Juana me dice que por favor le ayude a subir las mochilas al maletero, una misión casi imposible. Lo miro, me da pereza pero me levanto a ayudarle. En ese momento veo que están subiendo al autobús además de más gente de la que cabe en los asientos, ¡una lavadora! Hay un momento de desliz y la lavadora va a pegarse contra el cristal de mi asiento rompiéndolo en mil pezados que se quedan enganchados formando un círculo. ¡No me lo puedo creer! Bajo del autobús a avisar al conductor que me dice que no pasa nada que ahora le ponen celo. ¿Celo?¿Qué celo? Le digo que ni celo ni leches que quite todos los pedazos de cristal que en una curva me los trago. Lo hace. Prefecto, ¡ya no tengo ventana! Un sitio en el que hace un frío de narices y voy a viajar 4 horas sinventana. No me lo puedo creer. Finalemnte convenzo al tio que me da una cinta aislante como remedio de mis males. Vuelvo a subir al autobús frustrada y Juana, que tiene la vena MacGyver con lo de colocar las mochilas donde no caben, me construye una ventana que todo el autobús se queda loco! Menos mal que formamos un equipazo. Gracias compañera.
Así pasamos las siguientes 6 horas en un autobús que apestaba, pues esa gente a saber que lleva en esas mantas malolientes…Cuando llegamos a Copacabana era de noche. Buscamos un hostel a cuyo dueño le decimos que como no nos duchemos caliente no le pagamos. El tio se debía estar descojonando por dentro, pero nos dice que sí a todo y nos lo creemos con nuestra fe de mochileros.
Vaya día, menos mal que salimos a cenar a un sitio en el que hacía un caorcito delicioso llamado Ciudad Vieja y en el que nos comimos unas pizzas que nos supieron al mejor caviar.
Al día siguiente, la ducha estaba fría, que novedad tan inesperada, tras pelear un rato conseguimos que se temple el agua. Algo es mejor que nada.
Decidimos hacer una caminata hasta Yampupata de 4 horas que era el punto más cercano a Isla de Sol, nuestro destino final dónde disfrutaríamos del lago. No sin varios incidentes de pérdidas y reencuentros, llegamos a la isla por el lado sur, el que no queríamos. Ascendimos, ya cansados, y buscamos un lugar donde pasar la noche. Elegimos uno de los primeros que tiene una terracita con unas vistas estupendas.
Esa tarde vimos el atardecer más bonito que he visto en mi vida. Una panorámica de montañas con un lago de un colorido plateado precioso en el que veíamos todas los tipos de nubes imaginables. Desde zonas despejadas hasta nubarrones y lluvias, todo en un mismo horizonte. Los colores anarajados se fueron tornando rojizos hasta el voioleta final con el que daban ganas de aplaudir con en un filme cuando llegan los créditos y te ha encantao la pelicula.
Fuimos a cenar y empezó a llover a mares, que suerte la nuesta. Justo el día que habíamos dejado las mochilas en el pueblo e íbamos con lo puesto acabamos mojándonos toda la ropa que llevábamos. Qué frio por dios, toda la noche intentando calentar la cama con 5 mantas encima, pero ¡de qué estarían hechas!
Nos levantamos un poco atontadas y agarramos el primer barco a Copacabana. Tras un viaje de dos horas de mal olor por las gentes que van llenas de mantas que no deben lavar nunca, cogimos el autobús que nos llevaba a Cuzco previo paso por Puno donde vimos las Islas flotantes.
Una vez en el autobús se nos ocurre mirar el mapa y nos damos cuenta de que a Cuzco no nos viene bien ir si queremos visitar Arequipa. ¡Pero quién nos manda mirar el mapa tan tarde! Cuando llegamos a Puno muy elegantemente le decimos a nuestro guía que ya no queremos ir a Cuzco que nos devuelvan el dinero. Le intentamos hacer una jugada pues 2 de los chicos con los que íbamos todavía no habían pagado el trayecto a Cuzco.
Se dio cuenta ” Los españoles siempre intentan liarme” Lo conseguimos. Tras una hora atormentándole la cabeza con que no podíamos ir a Cuzco que mirase el mapa él si quería, nos cambia el ticket por uno a Arequipa en los mejores asientos y nos rebaja el precio de la excusión a las Islas flotantes. Y es que ¡a convencer con la insistencia no nos gana nadie!
Las islas flotantes desde el lado peruano son un truño para turistas en el que al menos nos echamos unas buenas risas. Después del barquito, prueba superada, nos chindamos a toda leche, como nos gusta.
Siguiente destino Arequipa, el Cañón del Colca.
enero 11, 2009 at 3:14 pm
Waw, akí las aventuras se vuelven cada vez más interesantes!
Me he partido de las risas con la historia del cristal en el autobús. Jeje
Suerte con lo que queda!
Muak
enero 11, 2009 at 9:47 pm
Hola viajeras !
Me han gustado mucho las nuevas aventuras del blog, ya se echaban de menos.
Con lo que contais se me ocurre que no os olvideis antes de “chindaros” para Madrid, daros una buena ducha y dejar allí toda la ropa que os quede en la mochila…………..
Cuidaros mucho, un beso enorme.
enero 12, 2009 at 9:14 pm
Muy bien estas nuevas aventuras después de tanto silencio! Y nuevas fotos! Habéis dado un buen empujón en 2 días, aunque aún vais un poco atrasadillas. Pero veo que no por ello saltáis a la actualidad. Así se hace, sin trampas. Besos.
marzo 4, 2009 at 5:10 pm
SOIS LAS MEJORES!!!